martes, 31 de octubre de 2006

Omelett Gegantine Deconstruie à la Ray-X avec de la Vision Calorifique

¡Hola amigos y amigas! Hoy vamos a realizar un plato sencillo sencillo pero rico rico. Y además muy fácil fácil de preparar: se llama Omelett Gegantine Deconstruie à la Ray-X avec de la Vision Calorifique. Un plato con el que seguro seguro sorprenderéis a vuestras amistades amistades. Vamos allá:

En primer lugar, necesitaremos un huevo gigante. ¿Cómo? ¿Que no disponéis de un huevo gigante a mano? ¡No importa! Porque lo bueno de los huevos gigantes es que tienen tendencia a materializarse de la nada. Así que el primer paso será escudriñar atentamente el cielo, hasta que aparzca nuestro huevo...


¡Ahí está! Bien, el siguiente paso será cascarlo, claro: por tanto, ahora vas y lo cascas... dada la dureza de la cascarilla, se desaconseja golpearlo contra un platito: lo mejor será utilizar algún instrumento, lo más contundente posible...


Una vez cascado, le aplicaremos un buen baño de rayos X, en busca de posibles microbios, bacterias o microorganismos... Ya sé lo que estáis pensando, pero no, bañarlas con radiación NO mutará esos microorganismos en peligrosísimos agentes infecciosos mutantes... estoy casi casi seguro...


Vale, atención, porque ahora viene la parte complicada: para darle la forma adecuada a nuestra omelette, soplaremos y soplaremos, cual lobo persiguiendo a los tres cerditos (Truquiguai: ¡cuidado con los superpollos!) mientras aplicamos a nuestro huevo huevo una buena ración de visión calorífica hasta dejar la omelette al gusto gusto...


Et voilà! Bon appetit!


Sólo una cosa: recordad que abusar de los huevos produce colesterol... de manera que vigilad a los chicos y evitad que se zampen más de dos kilos de omelette cada uno, ¿de acuerdo?

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